Por esta razón nos animamos a acudir a una agencia de viajes algo "alternativa", Años Luz, que ofrecía una serie de viajes atractivos con toda la infraestructura preparada (viaje, alojamiento, recorridos, avituallamientos, etc..). No fue muy difícil elegir el programa del Tour del Mont Blanc, pues llevaba varios años interesado en hacerlo, aunque las demás ofertas no eran moco de pavo: Chamonix-Zermatt, vuelta al Gran Paradiso, Dolomitas,..
Y la verdad es que acertamos: sin preocupaciones de mapas, recorrido, gps, dónde dormir,... tuvimos la suerte de conocer a una cuadrilla de gente estupenda. Además de mi mujer y yo, había otra pareja (Manuel y Nuria), y el resto, solitarios: Mercé y Rubén de Barcelona, Fransis de Córdoba, Julieta de Málaga, el navarrico Jesús, Fernando de Madrid y Anjel de Basauri. Y el guía, Toni, de Vich.
Aquí están en la foto, quitándose las capas en la primera etapa..
En realidad, el Tour (TMB de aquí en adelante) que organiza Años Luz no da la vuelta completa al macizo del Mont Blanc; durante ocho días recorre las zonas más famosas y posiblemente más bellas del TMB, y además, todo un acierto en mi opinión, se desvía durante dos etapas hacia el Col de Gran San Bernardo, por unos parajes realmente preciosos. Y da la casualidad que la zona que no se hace (desde Le Tour a Chamonix y Les Houches) ya la conocía de anteriores viajes, con lo que la pena de no hacerlo completo se disipa...
El TMB que nosotros hicimos es muy llevadero, pues las etapas no tienen ninguna dureza. Alrededor de 1000 metros de desnivel diario de media ( la etapa más dura, 1350 metros de ascensión) y unas 6-7 horas de media, incluyendo descansos. Nada que cualquier montañero o deportista medio no pueda hacer.
Técnicamente tampoco es nada exigente, pues no hay que trepar, ni usar piolets ni crampones, ni se pasa por terreno vertiginoso alguno.
Aunque era agosto, durante la travesía tuvimos que ponernos todo lo que llevábamos: guantes, gorro, forros, goretexes, capas, paraguas,... y es que el tiempo estaba muy revuelto, pues nos llovió, nevó, pasamos frío, calor, hacía viento, niebla, etc... ¡¡ de todo!!
Teníamos contratado, por medio de la agencia, la cena (a las 19 horas), dormir y desayunar (a las 7 horas). Comíamos en el monte, de lo que llevábamos (cada uno o dos días se pasaba por algún lugar en el que podíamos aprovisionarnos), salvo en Courmayeur (pasta en una pizzeria) y en Ferret (una fondue que no tuvo mucho éxito). Cenando pedíamos vino, que aunque nos salía un poco caro nos alegraba el gaznate...
Y la verdad es que acertamos: sin preocupaciones de mapas, recorrido, gps, dónde dormir,... tuvimos la suerte de conocer a una cuadrilla de gente estupenda. Además de mi mujer y yo, había otra pareja (Manuel y Nuria), y el resto, solitarios: Mercé y Rubén de Barcelona, Fransis de Córdoba, Julieta de Málaga, el navarrico Jesús, Fernando de Madrid y Anjel de Basauri. Y el guía, Toni, de Vich.
Aquí están en la foto, quitándose las capas en la primera etapa..En realidad, el Tour (TMB de aquí en adelante) que organiza Años Luz no da la vuelta completa al macizo del Mont Blanc; durante ocho días recorre las zonas más famosas y posiblemente más bellas del TMB, y además, todo un acierto en mi opinión, se desvía durante dos etapas hacia el Col de Gran San Bernardo, por unos parajes realmente preciosos. Y da la casualidad que la zona que no se hace (desde Le Tour a Chamonix y Les Houches) ya la conocía de anteriores viajes, con lo que la pena de no hacerlo completo se disipa...
El TMB que nosotros hicimos es muy llevadero, pues las etapas no tienen ninguna dureza. Alrededor de 1000 metros de desnivel diario de media ( la etapa más dura, 1350 metros de ascensión) y unas 6-7 horas de media, incluyendo descansos. Nada que cualquier montañero o deportista medio no pueda hacer.
Técnicamente tampoco es nada exigente, pues no hay que trepar, ni usar piolets ni crampones, ni se pasa por terreno vertiginoso alguno.
Aunque era agosto, durante la travesía tuvimos que ponernos todo lo que llevábamos: guantes, gorro, forros, goretexes, capas, paraguas,... y es que el tiempo estaba muy revuelto, pues nos llovió, nevó, pasamos frío, calor, hacía viento, niebla, etc... ¡¡ de todo!!
Teníamos contratado, por medio de la agencia, la cena (a las 19 horas), dormir y desayunar (a las 7 horas). Comíamos en el monte, de lo que llevábamos (cada uno o dos días se pasaba por algún lugar en el que podíamos aprovisionarnos), salvo en Courmayeur (pasta en una pizzeria) y en Ferret (una fondue que no tuvo mucho éxito). Cenando pedíamos vino, que aunque nos salía un poco caro nos alegraba el gaznate...
Notre Dame des Gorges-Refugio Croix de Bonhomme
Bajo una incesante lluvia vamos en autobús desde Servoz (donde nos habíamos instalado junto a los demás grupos de Años Luz) hasta la ermita de Notre Dame des Gorges, donde empezamos a caminar. Una bonita calzada romana nos conduce a los pastos donde se encuentra el refugio de Balme.. La meteo colocada en el panel no nos augura nada bueno...
Un largo pero cómodo ascenso nos dirige al Col de Bonhomme, donde nos refugiamos en una pequeña txabola para comer algo, hasta que la llegada de más peregrinos nos obliga a salir.

El último tramo lo hacemos bajo y sobre nieve, y así llegamos al acogedor refugio de la Croix de Bonhomme (2443 m), donde tras la cena los guardas nos amenizan con un divertido concierto.


Aunque no había agua caliente para las duchas (sólo obtienen electricidad por placas solares, y éramos muchos) el lugar es un refugio AUTENTICO de montaña; secos y bien alimentados nos fuimos a la piltra.
Croix de Bonhomme- Refugio Elisabetta
Tras un buen desayuno (en general el papeo ha sido más que correcto) salimos bajo agua-nieve hacia el Col des Fours, a 2285 m, y por la bonita cascada de Tufs bajamos a Ville des Glaciers (que no es ni villa ni hay glaciares ni bares ni ná... eso si, hay W.C...); totalmente empapados paramos en el refugio des Mottets donde tras un reconstituyente caldo con alubias y demás tropiezos parece que amaina...Una cómoda senda nos lleva al col de la Seigne, frontera franco-italiana. Se supone que el paisaje es estremecedor, aunque nosotros sólo nos estremecemos de frío, ya que la niebla no nos permite ver la parte italiana del Monte Bianco. Así que seguimos hacia abajo, hasta llegar al refugio Elisabetta Soldini, impresionante bajo el glaciar de Lex Blanche.
Refugio Elisabetta-Refugio Elena

Con mejor tiempo bajamos por buen camino hacia la morrena del glaciar du Miage, con estupendas vistas sobre la Aguja Negra de Peuterey ( y luego, de la Blanca,..) y hacia el lac de Combal. Llegamos al aparcamiento de la Visaille, donde haremos trampa e iremos en bus a Courmayeur.
En Courmayeur hacemos algunas compras y comemos en una pizzeria una estupenda pasta, y el dueño se enrolla y nos invita a unos txupitos de Genepi (una especie de licor de hierbas). Volvemos a coger un bus hasta Arnuva, y en poco más de media hora estamos en el refugio Elena, una auténtica gozada: moderno, habitaciones con SITIO para dejar las cosas, estufas, agua caliente y duchas para todos, buena cocina, buen servicio y rico-rico Genepi. Había un cocinero uruguayo-catalán que se sentó con nosotros y nos puso al día de la explota


ción laboral en la europa del berlusconi ese.La cena en este refugio la recordaremos siempre, pues el bueno de Anjel se empeñó en contarnos sus cuitas amoroso sexuales y nuestras risas parece que molestaban a nuestros vecinos comensales francófonos, lo cual nos hacía más gracia todavía... Aún no sé si Anjel ligó o no con la camarera belga, pero si lo hizo... ¡¡txapeau!!
Refugio Elena-Ferret
Etapa suave, por lo que tras subir al Grand Col Ferret (fotos), frontera de Italia con Suiza, algunos nos animamos a subir a la cima de Tête de Ferret, de 2714 m, aunque la niebla no nos deja disfrutar de grandes vistas...


Desde el collado podemos apreciar desde las Jorasses hasta el Mont Dolent.
El camino nos lleva hasta Ferret, pequeña localidad suiza, donde nos alojaremos en una pensión. Como nos sobra tiempo, damos un paseo hasta la un poco más grande localidad de La Fouly, donde podemos hacer algunas compras en el super. En el camino podremos ver un curioso artefacto lleno de tubos, que a través de cada uno de ellos nos permite ver un accidente geográfico (collados, cimas, glaciares,..) cuyo nombre lleva inscrito en un lateral...

Ferret-Grand Col San Bernard
Dejaremos durante un par de días el recorrido clásico del TMB para adentrarnos en Suiza por unos parajes realmente espectaculares. Desde Ferret iremos hacia el col y los lagos de Fenêtres, desde donde tendremos ocasión de disfrutar de unas vistas del macizo del Mont Blanc.




Y así llegamos, por la fenêtre dèn Haut, al lago y al gran col de San Bernardo, donde los perros esos tan famosos... Los monjes nos reciben con un té bien caliente y nos instalamos en el hospicio. Por circunstancias que no vienen al caso (nada, que me engañaron..) oigo hasta misa.
Gran Col San Bernard-Champex
Bonita etapa, por caminos de montaña, que primero nos lleva al col des Chevaux y luego al de Bastillon para volver a los lagos de Fenêtre y otra vez a Ferret.


En este descenso nos encontramos con un tipo de Ginebra, que calzado con chancletas subía a los lagos con una de esas trompas de varios metros, y le pedimos que "tocara algo"... y tocó.

Al llegar a Ferret vemos que hemos perdido el bus a Champex, por lo que nos trincamos una fondue para consolarnos. Y Genepi. Cogemos el siguiente bus y llegamos a Champex. Desde Ferret (o La Fouly) a Champex el camino es bastante monótono, y en varias guias aconsejan tomar un bus para recortarlo...
Champex-Trient
¡La etapa más famosa, pasaremos por la fenêtre d'Arpette! La subida a este collado es larga y suave. Son tres horas de marcha por caminos de montaña, sin turistas (sólo "TOUR"istas).


De aquí hasta Trient una larrrrrrgaaa bajada, muy cerca del glaciar de Trient.


Trient-Le Tour
Última etapa... Desde Le Tour vamos hacia el col de Balme. Llegamos con frío y con ganas de tomar algo caliente en el refugio, cosa que hacemos a pesar de la cutrez del sitio y de la jefa del tugurio. Admirando las vistas que la inquieta niebla nos permite vamos descendiendo a Le Tour... Se acabó lo bueno... De Le Tour vamos a pasar la tarde en Chamonix, en bus.


Antes de regresar, una visita al cementerio de Chamonix, donde se pueden encontrar las tumbas de Whymper, Lionel Terray, Seigneur, el Musgaño, Rebuffat,...: ¡¡ historia del alpinismo!!
Y esto es todo. Ya estoy preparando la siguiente... A ver si no me pilla otra vez el carrito-del-helau... Otra cosa: en 10 días ¡¡no pudimos ver la siempre encapotada cima del Mont Blanc!!


